{"id":596,"date":"2010-04-30T14:40:48","date_gmt":"2010-04-30T16:40:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alija.org.ar\/?p=596"},"modified":"2010-04-30T14:40:48","modified_gmt":"2010-04-30T16:40:48","slug":"duermete-mi-nino-recuperando-nanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alija.org.ar\/?p=596","title":{"rendered":"Du\u00e9rmete mi ni\u00f1o&#8230; Recuperando nanas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Silveyra<\/strong><\/p>\n<p>Publicado con autorizaci\u00f3n del Servicio de Orientaci\u00f3n de Lectura <a href=\"www.sol-e.com\" target=\"_blank\">www.sol-e.com<\/a><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em> \u201cEra a menudo todo lo que una madre pod\u00eda ofrecer a su hijo\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Enzo Petrini<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p><em>\u201cHace unos a\u00f1os, paseando por las inmediaciones de Granada, o\u00ed cantar a una mujer del pueblo mientras dorm\u00eda a su ni\u00f1o. Siempre hab\u00eda notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro pa\u00eds, pero nunca como entonces sent\u00ed esta verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canci\u00f3n observ\u00e9 que era una andaluza guapa, alegre sin el menor tic de melancol\u00eda; pero una tradici\u00f3n viva obraba en ella y ejecutaba el mandato fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de Espa\u00f1a; quise saber de qu\u00e9 modo dorm\u00edan a sus hijos las mujeres de mi pa\u00eds\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>Federico Garc\u00eda Lorca<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>Las nanas \u2014tambi\u00e9n llamadas en Iberoam\u00e9rica arrullos, canciones de cuna, cantos de arrorr\u00f3, rurrupatas, etc.\u2014 forman parte de la tradici\u00f3n de pr\u00e1cticamente todas las culturas del planeta.<\/p>\n<p>Son canciones breves, canciones para los ni\u00f1os y no canciones de los ni\u00f1os, a menudo impregnadas de melancol\u00eda, destinadas a dormir dulcemente a los ni\u00f1os y ni\u00f1as cuando \u00e9stos no quieren hacerlo. \u201cCanciones para el d\u00eda y la hora en que el ni\u00f1o tiene ganas de jugar\u201d, como dijo Garc\u00eda Lorca en una conferencia en 1928.<\/p>\n<p>Y agrega el poeta granadino: \u201cNo debemos olvidar que la canci\u00f3n de cuna est\u00e1 inventada (y sus textos as\u00ed lo expresan) por las pobres mujeres cuyos ni\u00f1os son para ellas una carga, una cruz pesada con la cual muchas veces no pueden [\u2026] Son las pobres mujeres las que dan a sus hijos este pan melanc\u00f3lico y son ellas las que las llevan a las casas ricas. El ni\u00f1o rico tiene la nana de la mujer pobre, que le da al mismo tiempo, en su c\u00e1ndida leche silvestre, la m\u00e9dula del pa\u00eds\u201d<\/p>\n<p>Canciones que conocemos no de cuando nos las cantaron en nuestra infancia sino de cuando somos espectadores de ese acto de ternura que encarna un adulto ayudando a un peque\u00f1o para que el sue\u00f1o le gane, que su cuerpecito se vaya relajando sin prisas, que a cada momento parezca pesarnos m\u00e1s, apacigu\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Canciones que se convierten en un puente amoroso entre la vigilia y el dormir, que son el motor que tracciona el veh\u00edculo r\u00edtmico que conduce hacia la lasitud necesaria.<\/p>\n<p>Poemas cantados que se transmiten por v\u00eda oral, por lo general de una generaci\u00f3n a otra. La ni\u00f1a mayor aprend\u00eda las nanas de su madre o de su abuela, las nanas dedicadas a dormir a los hermanitos peque\u00f1os. Por lo que, indudablemente, muchas de las canciones de cuna que hoy se cantan pertenecen al campo de lo folcl\u00f3rico, en virtud de la oralidad de su transmisi\u00f3n y el anonimato de los textos.<\/p>\n<p>Tienen, casi exclusivamente, voz femenina, ya sea de la madre o de otra mujer que cumpla esa funci\u00f3n, cargada de tibiezas y de angustias cotidianas.<\/p>\n<p>Frecuentemente emplean la ene, na-na, no-no, ni-na, y por la erre, ro-ro, rurru, etc.), as\u00ed tambi\u00e9n las combinaciones de vocales, ea-ea, ia-ia.<\/p>\n<p>Presentan una m\u00e9trica muy variada, aunque predominan las estrofas de cuatro versos rimando el primero y el tercero, heptas\u00edlabos, y el segundo y el cuarto, pentas\u00edlabos. Aunque tambi\u00e9n las hay de versos de seis s\u00edlabas y rima asonante.<\/p>\n<p>Estas caracter\u00edsticas sonoras, acompa\u00f1adas por el mecer de la cuna o de los brazos, enfatizan la monoton\u00eda de las canciones de cuna. No es, pues, el contenido del poema lo que llama al sue\u00f1o: es el ritmo \u201chipn\u00f3tico\u201d, como sostiene Gabriel Celaya. De all\u00ed que el tarareo cumpla una funci\u00f3n similar.<\/p>\n<p>Resulta significativo que, para conectar vigilia y sue\u00f1o, la humanidad haya elegido el canto musitado, la poes\u00eda sencilla que se une a los brazos que amurallan firmemente al ni\u00f1o peque\u00f1o, como asegurando dulzura y protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante su empleo instrumental, las nanas representan el primer contacto de los ni\u00f1os con la literatura oral. Constituyen los cimientos tanto de la formaci\u00f3n musical como de la po\u00e9tica.<\/p>\n<p><strong>Santos, v\u00edrgenes y cocos<\/strong><\/p>\n<p>La madre que quiere dormir a su ni\u00f1o por momentos invoca y a veces reclama la colaboraci\u00f3n de un conjunto de personajes. Los religiosos suelen cumplir el papel de colaboradores del adulto, logrando un sue\u00f1o dulce y, sobre todo, r\u00e1pido, o tienen una misi\u00f3n protectora de los beb\u00e9s mientras duermen. Esta son las funciones asignadas a santos, v\u00edrgenes, \u00e1ngeles, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n encontramos a personajes con funciones coercitivas como el coco o cuco, la loba, la reina mora, la gitana, etc., o la amenaza de que se marchar\u00e1n ciertos personajes ben\u00e9ficos, como los \u00e1ngeles, si el ni\u00f1o no se duerme.<\/p>\n<p>El padre es un personaje muy secundario: ocasionalmente suele aparecer brindando protecci\u00f3n (haciendo una cuna, por ejemplo) o lejano (trabajando en el campo).<\/p>\n<p>Con alguna frecuencia aparece el imperativo: la arrulladora debe lograr que el ni\u00f1o se duerma pronto para seguir haciendo las tareas hogare\u00f1as tradicionales (lavar, coser, planchar, cocinar). Son nanas de otros tiempos, o de pueblos aislados, nanas de los tiempos en que las mujeres adentro, en las casas, que as\u00ed ha sido desde siempre. Aquel imperativo pod\u00eda terminar en amenaza f\u00ecsica (dar un trancazo) o en manipulaciones m\u00e1s o menos variadas, desde promesas de regalos\u00a0(\u201cuna piedrita de az\u00facar \/ envuelta en un papelito\u201d) hasta el enga\u00f1o (\u201cSi este ni\u00f1o se durmiera \/ le dar\u00eda un dineral; \/ pero despu\u00e9s de dormido, \/ se lo volv\u00eda a quitar\u201d).<\/p>\n<p>Canciones de rumia, cantadas en susurro, donde se suelen deslizar contenidos ajenos al ni\u00f1o que est\u00e1 desliz\u00e1ndose por la suave ladera del descanso. Gabriel Celaya recogi\u00f3 esta:<\/p>\n<p>El que est\u00e1 en la puerta<\/p>\n<p>que non entre agora,<\/p>\n<p>que est\u00e1 el padre en casa<\/p>\n<p>del ni\u00f1o que llora.<\/p>\n<p>Ea, mi ne\u00f1\u00edn, agora non,<\/p>\n<p>ea mi ne\u00f1\u00edn, que est\u00e1 el pap\u00f3n.<\/p>\n<p>El que est\u00e1 en la puerta<\/p>\n<p>que vuelva ma\u00f1ana,<\/p>\n<p>que el padre del ne\u00f1u<\/p>\n<p>estar\u00e1 en monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Ea, mi ne\u00f1\u00edn, agora non,<\/p>\n<p>Ea mi ne\u00f1\u00edn, que est\u00e1 el pap\u00f3n.<\/p>\n<p>O esta, que es un todo un manifiesto, cargado de dramatismo, tambi\u00e9n recogida por Gabriel Celaya.<\/p>\n<p>Todos los trabajos son<\/p>\n<p>para las pobres muyeres,<\/p>\n<p>aguardando por las noches<\/p>\n<p>que los maridos vinieren.<\/p>\n<p>Ea, ea\u2026<\/p>\n<p>Unos ven\u00eden borrachos,<\/p>\n<p>otros ven\u00eden alegres,<\/p>\n<p>otros dec\u00eden: &#8212; Muchachos,<\/p>\n<p>vamos matar las muyeres.<\/p>\n<p>Ea, ea\u2026<\/p>\n<p>Ellos ped\u00eden de cenar;<\/p>\n<p>ellas que darles no tienen.<\/p>\n<p>&#8211;\u00bfQu\u00e9 ficiste los dos riales?<\/p>\n<p>Muyer, \u00a1qu\u00e9 gobierno tienes!<\/p>\n<p>Du\u00e9rmete, ni\u00f1o m\u00edo,<\/p>\n<p>que tu madre no est\u00e1 en casa,<\/p>\n<p>que se llev\u00f3 la Virgen<\/p>\n<p>de compa\u00f1era a su casa.<\/p>\n<p><strong>Las canciones de cuna y los poetas<\/strong><\/p>\n<p>Fueron muchos los poetas que se impregnaron del ritmo de las piezas folcl\u00f3ricas y escribieron sus nanas autorales. Entre otros Antonio Machado, Juana de Ibarbourou, Ferderico Garc\u00eda Lorca, Gabriela Mistral, Amado Nervo, Miguel Hern\u00e1ndez, Gabriel Celaya y tantos otros.<\/p>\n<p>Es interesante ver c\u00f3mo en las canciones de cuna se suelen folclorizar algunos poemas nacidos autorales. El proceso es el siguiente: un poema autoral comienza a popularizarse, luego, en la transmisi\u00f3n intergeneracional, se pierde el nombre del autor y ya se repite como folcl\u00f3rica, introduciendo el pueblo cambios en sus textos, frecuentemente por olvido de la melod\u00eda que le acompa\u00f1a.<\/p>\n<p>Cantemos a los ni\u00f1os para llamar al sue\u00f1o. No perdamos este tesoro que nuestros antepasados recibieron de los suyos.<\/p>\n<p><strong>Por qu\u00e9 dormir a los ni\u00f1os canturreando nanas<\/strong><\/p>\n<p>Porque tal vez nuestra abuela, y la abuela de nuestra abuela, fueron autoras (o coautoras) ya que fueron quienes agregaron esa palabra o cambiaron aquella otra, \u00a0y el verso afin\u00f3 y la m\u00e9trica se perfeccion\u00f3 en la nana que usted ahora escucha en labios de su vecina en la quietud de la noche.<\/p>\n<p>Porque las nanas est\u00e1n en el ADN de nuestra cultura y defenderla no es conservadurismo sino dar valor de las marcas de nuestra identidad.<\/p>\n<p>Porque el camino que conduce a la amistad de las personas con la palabra, ya sea instrumental o art\u00edstica, se inicia en los primeros d\u00edas de la infancia con estas bellas piezas literarias que probablemente crearon y transmitieron algunos antepasados, quiz\u00e1s analfabetos, pero que amaban a sus hijos y le ofrec\u00edan toda la belleza a su alcance.<\/p>\n<p>Porque son bellas, y esto ya es una buena raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p>CARRIZO, Juan Alfonso (1996) Rimas y juegos infantiles: Tucum\u00e1n, Universidad Nacional de Tucum\u00e1n.<\/p>\n<p>CELAYA, Gabriel (1972). La voz de los ni\u00f1os: Barcelona, Laia.<\/p>\n<p>CERRILLO TORREMOCHA, Pedro C\u00e9sar (2005). La voz de la memoria. (Estudios sobre el Cancionero Popular Infantil): Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.<\/p>\n<p>GARC\u00cdA LORCA, Federico (1991), conferencia dictada el 13 de diciembre de 1928: Las canciones de cuna espa\u00f1olas. En: Obras completas: M\u00e9xico, Aguilar.<\/p>\n<p><em> <\/em>Nota: El presente art\u00edculo estaba basado en el pr\u00f3logo que escribiera para el libro de mi autor\u00eda Du\u00e9rmete mi ni\u00f1o. Recopilaci\u00f3n de canciones de cuna, editado por Ediciones Homo Sapiens en su colecci\u00f3n Ra\u00edces de Iberoam\u00e9rica. Cantos de abuelas, madres<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Silveyra Publicado con autorizaci\u00f3n del Servicio de Orientaci\u00f3n de Lectura www.sol-e.com \u201cEra a menudo todo lo que una madre pod\u00eda ofrecer a su hijo\u201d Enzo Petrini \u201cHace unos a\u00f1os, paseando por las inmediaciones de Granada, o\u00ed cantar a &hellip; <a href=\"https:\/\/alija.org.ar\/?p=596\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/596"}],"collection":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=596"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/596\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":597,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/596\/revisions\/597"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=596"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=596"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=596"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}