{"id":593,"date":"2010-04-30T14:38:09","date_gmt":"2010-04-30T16:38:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.alija.org.ar\/?p=593"},"modified":"2010-04-30T14:38:09","modified_gmt":"2010-04-30T16:38:09","slug":"adivinanzas-o-la-supervivencia-de-una-manera-poetica-de-nominar-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alija.org.ar\/?p=593","title":{"rendered":"Adivinanzas, o la supervivencia de una manera po\u00e9tica de nominar el mundo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Silveyra<\/strong><\/p>\n<p>Publicado con autorizaci\u00f3n del Servicio de Orientaci\u00f3n de Lectura <a href=\"www.sol-e.com\" target=\"_blank\">www.sol-e.com<\/a><\/p>\n<p>\u201cSi vais para poetas, cuidad vuestro folclore. Porque la verdadera poes\u00eda la hace el pueblo. Entend\u00e1monos: la hace alguien que no sabemos qui\u00e9n es o que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, podemos ignorar quien sea, sin el menor detrimento de la poes\u00eda. No s\u00e9 si comprender\u00e9is bien lo que os digo. Probablemente no.<\/p>\n<p>La pena y la que no es pena,<br \/>\ntodo es pena para m\u00ed:<br \/>\nayer penaba por verte,<br \/>\n<em>hoy peno porque te vi.\u201d <\/em><em><br \/>\n<\/em>Antonio Machado. [1]<sup>[1]<\/sup><\/p>\n<p>La adivinanza, una manifestaci\u00f3n l\u00edrica muy antigua, es una forma po\u00e9tica folcl\u00f3rica nacida en la oralidad que nomina al mundo. No en vano en casi su totalidad, hallamos sustantivos como respuestas. Parafraseando al escritor y educador argentino Ernesto Camilli, sus respuestas son <em>los nombres de las cosas.<\/em> <sup>[2]<\/sup><\/p>\n<p>Constituyen un cap\u00edtulo de nuestra cultura que tambi\u00e9n hallamos en toda la comunidad hispanoparlante y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, en todos los pa\u00edses en que hablan lenguas latinas y todav\u00eda en otros, como el ingl\u00e9s. Son, si se me permite, un aut\u00e9ntico patrimonio de la humanidad aunque, como son simples florecillas de los campos, silvestres y de colores vivaces, no tienen qui\u00e9nes las galardonen formalmente. Tal vez, como sostiene Pedro Cerrillo\u00a0 para toda la literatura oral, entre otras razones, porque \u201chist\u00f3rica y educacionalmente, se ha considerado que lo escrito ten\u00eda un car\u00e1cter ennoblecedor que no ten\u00eda lo oral\u201d<\/p>\n<p>Pero veamos qu\u00e9 son las adivinanzas.\u00a0 Las definiciones abundan, desde las m\u00e1s ingeniosas \u2013 \u201cTiene forma de poema \/ pero en realidad es un problema\u201d dice una adivinanza de autor an\u00f3nimo cuya respuesta es \u2018la adivinanza\u2019 \u2014 hasta las m\u00e1s complejas y minuciosas.<\/p>\n<p>Se trata de una manifestaci\u00f3n en verso, de autor an\u00f3nimo, que tradicionalmente se difundi\u00f3 por v\u00eda oral aunque actualmente tambi\u00e9n solemos conocerla a trav\u00e9s de su escritura. Predominan las cuartetas compuestas por versos octos\u00edlabos y con rima en los versos pares, aunque tambi\u00e9n las hay de variada cantidad de versos y m\u00e9trica.<\/p>\n<p>Lo verdaderamente singular de estos peque\u00f1os poemas es su finalidad: se trata de un artilugio mediante el cual dejamos ver ciertos indicios y, preciso es decirlo, buscamos confundir levemente al oyente para facilitar y a la vez dificultar que logre su objetivo, esto es, coja el significante y acierte con la respuesta.<\/p>\n<p>El que la propone conoce aquella palabra no dicha pero aludida, y le pide al oyente, de un modo expl\u00edcito o t\u00e1cito, la respuesta precisa. Para atinar con ella deber\u00e1 emplear imaginaci\u00f3n y concentraci\u00f3n, unir los cabos sueltos y, de ese modo, acertar con esa palabra cifrada, oculta y a la vez expuesta, que constituye la respuesta correcta. Claramente, se trata de un juego intelectual con palabras.<\/p>\n<p>Aquella caracter\u00edstica que se\u00f1alara m\u00e1s arriba de la difusi\u00f3n oral hizo que tanto en las adivinanzas como\u00a0 en las otras manifestaciones del folclore infantil \u2013trabalenguas, nanas, cuentos m\u00ednimos, versos ligados a juegos como escondites, saltar a la comba, etc.\u2014carezcamos de una versi\u00f3n original; todas sufrieron o mejor dicho, se mejoraron, con aquel pasaje de un individuo a otro. Pasaje que puede ser intrageneracional (de un ni\u00f1o a otro) o intergeneracional (de un adulto a un chaval). Es decir que de una misma adivinanza encontramos una cantidad de versiones, todas igualmente v\u00e1lidas, seg\u00fan se haya modificado en ese viaje hist\u00f3rico. Cambios que realizan los sujetos individuales, muchas veces dejando huellas del habla de la comunidad. As\u00ed no debemos asombrarnos si una misma adivinanza aparece en versiones ligeramente diferentes en Galicia, Andaluc\u00eda y en Castilla. Tampoco si la hallamos en Cuba, M\u00e9xico y Argentina. Es m\u00e1s: podemos dar con ella, m\u00e1s diferente, en franc\u00e9s, italiano o en guaran\u00ed o quichua, en el coraz\u00f3n de la Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p>As\u00ed donde dec\u00eda\u00a0 \u201cpatata\u201d en una adivinanza leonesa dir\u00e1 \u201cla papa\u201d (el art\u00edculo para conservar la m\u00e9trica) en una recogida en el Uruguay o Argentina; donde pon\u00eda \u201croto\u201d en una adivinanza chilena dir\u00e1 \u201cpobre\u201d en una castellana, por poner solo un par de ejemplos.<\/p>\n<p>La otra gran responsable de los cambios es la desmemoria, el olvido. Mal que nos pese no podemos retenerlo todo, palabra por palabra, pausa por pausa. Y cuando no recordamos\u00a0 una palabra o un peque\u00f1o fragmento, cubrimos la carencia acudiendo a distintos procedimientos, comenzando por restituir el sentido general, para pasar luego a pulir el reemplazo atendiendo a que no sea excesivamente expl\u00edcito con relaci\u00f3n a la respuesta y, finalmente, como dir\u00edan los psic\u00f3logos de la Teor\u00eda de la Gestalt, buscando la buena forma, esto es, atendiendo a la m\u00e9trica y ocasionalmente a la rima.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno curioso que se puede comprobar f\u00e1cilmente, no s\u00f3lo en el caso particular de las adivinanzas sino en toda la literatura oral, es que cada emisor est\u00e1 convencido que la versi\u00f3n correcta es la que \u00e9l sabe y que las dem\u00e1s est\u00e1n equivocadas, simplemente son err\u00f3neas. \u201cT\u00fa la dices mal. Que no es as\u00ed\u2026\u201d A veces sostienen estos puntos de vista a\u00fan despu\u00e9s de que se les explique esto de las versiones. La justificaci\u00f3n para sostener esa postura, tozuda por cierto, es casi con exclusividad, hist\u00f3rica: \u201cAs\u00ed la dec\u00edamos de chavales\u201d; \u201cDe ese modo la dec\u00eda mi abuela\u201d, etc. Es una defensa denodada de la propia memoria y de cualquier elemento de la cultura personal-social. Es similar a la defensa que hacemos de otras palabras de nuestra infancia, c\u00f3mo llam\u00e1bamos a la bacinilla o al extremo de una barra de pan.<\/p>\n<p>Este punto de la memoria puesta en juego para reproducirlas nos permite advertir ciertas notas en su construcci\u00f3n. La rima y el ritmo, est\u00e1 claro, permiten recordar. Y si no, pensemos en nuestros antepasados juglares que eran capaces de repetir de memoria, de cabo a rabo, el Cantar de M\u00edo Cid, por ejemplo. Aunque, bueno\u2026 tal vez el chozno del chozno de mi chozno se carg\u00f3 alguna palabrilla\u2026<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n colabora para tal fin la redacci\u00f3n en primera persona (\u201cTengo calor y no fr\u00edo\u2026\u201d), recurso que, adem\u00e1s, resulta muy eficaz para atraer la atenci\u00f3n del oyente.<\/p>\n<p>LOS ELEMENTOS ESTRUCTURALES<\/p>\n<p>A poco de entrar en el mundo de las adivinanzas folcl\u00f3ricas \u2013 porque tambi\u00e9n las hay obra de autores prestigiosos como Cervantes, Lope o G\u00f3ngora, sin abundar\u2014vemos que se repiten, en mayor o menor medida, ciertos elementos que podemos denominar estructurales que cumplen distintas funciones. Resulta importante, como veremos m\u00e1s adelante, disponer del texto completo de la adivinanza para determinar su funci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>F\u00f3rmulas de introducci\u00f3n o de inicio. <\/strong><\/p>\n<p>Muchas adivinanzas presentan en la introducci\u00f3n formulillas, construcciones ya hechas que se reiteran en diferentes piezas al estilo de \u201cQu\u00e9 cosa es cosa\u201d, \u201cAdivina adivinador\u201d, \u201cQu\u00e9 ser\u00e1, qu\u00e9 ser\u00e1\u201d o la pregunta directa \u201c\u00bfCu\u00e1l es?\u201d, \u201c\u00bfQu\u00e9 es?\u201d, etc. Estas f\u00f3rmulas cumplen la funci\u00f3n de advertir que all\u00ed comienza la adivinanza, algo as\u00ed como el \u201cHab\u00eda una vez\u2026\u201d, \u201c Esto era\u2026\u201d, etc. en la narrativa. Es un anuncio de juglar que nos comunica el comienzo de la funci\u00f3n instalando un ritmo que se prolongar\u00e1 en el resto de la pieza. Anuncio que no dice otra cosa que \u201caqu\u00ed empieza el juego\u201d.<strong> <\/strong><\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" width=\"521\">\n<tbody>\n<tr>\n<td valign=\"top\"><strong><em>Adivina, adivinanza<\/em><\/strong><\/p>\n<p>qu\u00e9 se pela por la panza.<br \/>\nLa naranja[1]<sup>[3]<\/sup><\/td>\n<td width=\"286\" valign=\"top\"><strong><em>Acerta\u00f3n, acertaj\u00edn, <\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00bfqu\u00e9 tiene el rey en la nariz?<br \/>\nLos mocos<\/em>[1]<sup>[4]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\"><strong><em>\u00bfCu\u00e1l es<\/em><\/strong><em> la cosa <\/em><\/p>\n<p><em>que se aposa<br \/>\nsobre todas las cosas?<br \/>\nEl nombre<\/em>[1]<sup>[5]<\/sup><\/td>\n<td width=\"286\" valign=\"top\"><strong><em>Maravilla, maravilla, <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00bfqu\u00e9 ser\u00e1?<\/em><\/strong><em><br \/>\nCanta, pero no en coro,<br \/>\ntiene corona pero no es rey,<br \/>\nlleva espuelas pero no es jinete.<br \/>\nEl gallo<\/em>[1]<sup>[6]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\"><strong><em>\u00bfQu\u00e9   ser\u00e1<br \/>\n<\/em><\/strong><em>que est\u00e1 en la puerta<br \/>\ny no quiere entrar?<br \/>\nEl umbral<\/em>[1]<sup>[7]<\/sup><\/td>\n<td width=\"286\" valign=\"top\"><strong>Adivinen   por fortuna<br \/>\n<\/strong><em>\u00bfcu\u00e1l es el ave sin plumas?<br \/>\nEl Avemar\u00eda<\/em>[1]<sup>[8]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td valign=\"top\"><strong>Maravilla, maravilla mba\u2019\u00e9 mo te pa <\/strong><\/p>\n<p><strong>que se   puede maravillar,<br \/>\n<\/strong><em>un poronguito verde<br \/>\nlleno de agua dulce.<br \/>\nLa sand\u00eda<\/em>[1]<sup>[9]<\/sup><\/td>\n<td width=\"286\" valign=\"top\"><strong>Adivina   qui\u00e9n soy:<br \/>\n<\/strong><em>cuando voy, vengo,<br \/>\ny cuando vengo, voy.<br \/>\nEl cangrejo<\/em>[1]<sup>[10]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong><em>F\u00f3rmulas de cierre o conclusivas.<\/em><\/strong><strong><em><\/p>\n<p><\/em><\/strong>Aunque algo menos frecuentes que las f\u00f3rmulas de inicio, tambi\u00e9n hallamos construcciones fijas que sirven para indicar que all\u00ed concluye la adivinanza. De todos modos, los estilos de f\u00f3rmulas conclusivas son m\u00e1s variados. Perm\u00edtaseme una vez m\u00e1s volver a ejemplificar con la narrativa: es equivalente al \u201cColor\u00edn, colorado, este cuento ya se ha acabado\u201d\u00a0 o cualquier otra f\u00f3rmula.<\/p>\n<p>Veamos algunos ejemplos:<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Te digo y   te repito<br \/>\n<strong>que si no adivinas,<br \/>\nno vales un pito.<br \/>\n<\/strong>El t\u00e9<\/em><sup><sup>[1]<\/sup>[11]<\/sup><\/td>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Vara, vareta,<br \/>\nni verde ni seca;<br \/>\nni hoja ni rama,<br \/>\n<strong>el que adivine<br \/>\nse casar\u00e1 ma\u00f1ana.<\/strong><br \/>\nLa vela<\/em><sup><sup>[1]<\/sup>[12]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>El hermano   de mi t\u00edo,<br \/>\naunque no es t\u00edo m\u00edo,<br \/>\n<strong>\u00bfsabr\u00e1s decirme qu\u00e9 es m\u00edo?<br \/>\n<\/strong>Padre<\/em>[1]<sup>[13]<\/sup><\/td>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>En medio   del cielo estoy<br \/>\nsin ser lucero ni estrella,<br \/>\nsin ser sol, ni luna bella,<br \/>\n<strong>a ver si aciertas qui\u00e9n soy.<br \/>\n<\/strong>La letra E<\/em><sup><sup>[1]<\/sup>[14]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Choc\u00f3 en   la calle un tranv\u00eda,<br \/>\nlate y late el coraz\u00f3n.<br \/>\n<strong>Qui\u00e9n no sepa el acertijo<br \/>\nasnillo ser\u00e1 y tont\u00f3n.<\/strong><br \/>\nEl chocolate<\/em>[1]<sup>[15]<\/sup><\/td>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Habla y no   tiene boca,<br \/>\ncorre y no tiene pies,<br \/>\nvuela y no tiene alas,<br \/>\n<strong>\u00bfqu\u00e9 cosiquilla es?<br \/>\n<\/strong>La carta<\/em>[1]<sup>[16]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><strong><em>Elementos orientadores y distractores<\/em><\/strong><strong><em><\/p>\n<p><\/em><\/strong>Estos dos elementos juegan, como en una balanza de dos platillos, un delicado equilibrio. Los elementos orientadores son aquellos que nos conducen a la respuesta, los que suelen ir aproxim\u00e1ndonos por v\u00eda sem\u00e1ntica a la respuesta. Los distractores, elementos fundamentales de las adivinanzas, son los que evitan la inmediatez de la respuesta, que la ocultan, la ponen a cobijo. Por esto generalmente estos elementos son met\u00e1foras. Y lo son porque, como dij\u00e9ramos m\u00e1s arriba, las adivinanzas son juegos de palabras y hay un cierto monto de desaf\u00edo, de reto, de incitaci\u00f3n a acertar. Sin distractores no hay reto.<\/p>\n<p>Si una adivinanza careciera de distractores ser\u00eda un simple enunciado, directo, evidente. Si una adivinanza careciera de orientadores ser\u00eda cr\u00edptica, accesible s\u00f3lo para expertos en la materia sobre la que versa la respuesta.<\/p>\n<p><strong><em>Otros elementos menos frecuentes.<\/em><\/strong><strong><em><\/p>\n<p><\/em><\/strong>Como se se\u00f1alara m\u00e1s arriba, la transmisi\u00f3n oral hace que esos textos carezcan de la estabilidad de lo escrito.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los textos de difusi\u00f3n oral se diferencian en cuanto a la cantidad de personas alcanzadas a la vez, se transmiten de uno a uno (o a pocos, en la mejor de las alternativas) mientras que lo escrito se difunde de uno a muchos (o a pocos, en el peor de los casos).<\/p>\n<p>Estas caracter\u00edsticas generan m\u00faltiples versiones porque los retransmisores completan las \u201clagunas\u201d provocadas por la memoria deficiente o, en algunos casos, la nueva versi\u00f3n viene a reemplazar alg\u00fan fragmento o palabra que \u201cno son\u00f3 bien\u201d en ese sujeto y que, sin tomar conciencia de ello, la reemplaza por otro.<\/p>\n<p>Esos reemplazos muchas veces juegan un papel poco funcional en cuanto a lo sem\u00e1ntico, antes bien mantienen la m\u00e9trica y atienden a la rima por medio de palabras o construcciones existentes o, lo m\u00e1s frecuente, por neologismos que agregan o enfatizan la musicalidad del peque\u00f1o poema.<\/p>\n<p>Suele suceder que alguno de estos neologismos se repite en varias piezas dentro de un \u00e1rea geogr\u00e1fica. Pongamos por caso \u201cquiquiricosa\u201d\u00a0 o \u201cquisicosa\u201d en las adivinanzas mexicanas. En estos casos hablamos de construcciones\u00a0 que denominamos \u201ccomodines\u201d porque sirven aqu\u00ed y all\u00e1, en esta adivinanza o en aquella. Veamos algunos ejemplos, tambi\u00e9n seleccionados de recopilaciones procedentes de distintos pa\u00edses de habla hispana. Observe el uso de neologismos en la \u00faltima adivinanza seleccionada donde la funci\u00f3n es otra: reemplazar las palabras de la respuesta de un modo muy ingenioso.<\/p>\n<table border=\"1\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\">\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Adivinanza   <strong>volanza<\/strong><br \/>\nno tiene tripas ni panza.<br \/>\nLa balanza<\/em>[1]<sup>[17]<\/sup><\/td>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Pajarito <strong>vira vira<br \/>\n<\/strong>alza la cola y tira.<br \/>\nLa aguja<\/em>[1]<sup>[18]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Una   cosa,<br \/>\n<strong>quisicosa<\/strong>,<br \/>\ncruza el r\u00edo<br \/>\ny no se moja.<br \/>\nEl sol<\/em><sup><sup>[1]<\/sup>[19]<\/sup><\/td>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Color\u00edn   color\u00e1n<br \/>\npas\u00f3 por la mar.<br \/>\nSi no te lo digo,<br \/>\nno lo acertar\u00e1s.<br \/>\nEl azafr\u00e1n<\/em><sup><sup>[1]<\/sup>[20]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>Adivina<strong>, adivinaja<\/strong>,<br \/>\n\u00bfcu\u00e1l es el ave<br \/>\nque escarba la paja?<br \/>\nLa gallina<\/em><sup><sup>[1]<\/sup>[21] <\/sup><\/td>\n<td width=\"299\" valign=\"top\"><em>est\u00e1   pingando;<br \/>\n<strong>Mango, mango<\/strong>, est\u00e1 mirando:<br \/>\nSi <strong>pingue, pingue<\/strong> cayera,<br \/>\n<strong>Mango, mango<\/strong> lo comiera.<br \/>\n<\/em>La morcilla y el gato[1]<sup>[22]<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>1. MACHADO, Antonio: Juan de Mairena (Vol. II). Buenos Aires, 2\u00aa edici\u00f3n, 1949, p. 56<\/p>\n<p>2. CERRILLO, Pedro C\u00e9sar: Adivinanzas Populares Espa\u00f1olas (Estudio y Antolog\u00eda). Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla \u2013 La Mancha \/ CEPLI, 2000, p. 15<\/p>\n<p>3. D\u00cdAZ ROIG, Mercedes y MIAJA, Mar\u00eda Teresa: Naranja dulce, lim\u00f3n partido. Antolog\u00eda de la l\u00edrica infantil mexicana. M\u00e9xico D.F., El Colegio de M\u00e9xico, 2\u00aa. Edici\u00f3n 1996. p. 75.<\/p>\n<p>4. P\u00c9REZ, Juan Ignacio y MART\u00cdNEZ, Ana Mar\u00eda: Debajo del puente. Adivinanzas tradicionales recogidas en el Campo de Gibraltar. Algeciras, LIToral, 2002. p. 67<\/p>\n<p>5. FEIJOO, Samuel: Sabidur\u00eda guajira. Las Villas, Cuba. Universidad Central de Las Villas, 1965. P. 53<\/p>\n<p>6. CIDCLI, S.C.: La Quisicosa. M\u00e9xico D.F, 2\u00aa. Edici\u00f3n, 1985. p. 51<\/p>\n<p>7. BRAVO-VILLASANTE, Carmen: Adivina adivinanza. Madrid, Didascalia, 1986. P. 16<\/p>\n<p>8. VILLAFUERTE, Carlos: Avininanzas recogidas en la provincia de Catamarca, Buenos Aires, Academia Argentina de Letras, 1975. p. 117<\/p>\n<p>9. GONZ\u00c1LEZ TORRES, Dionisio M.: Folklore del Paraguay. Asunci\u00f3n, Paraguay, 1980. P. 66<\/p>\n<p>10. SILVEYRA, Carlos: Animalanzas. Adivinanzas con animales de Hispanoam\u00e9rica, Buenos Aires, Altea, 2002. p.\u00a012<\/p>\n<p>11. CONSEJO NACIONAL DE EDUCACI\u00d3N DE LA REP\u00daBLICA ARGENTINA: Antolog\u00eda Folkl\u00f3rica Argentina para las Escuelas Primarias, Buenos Aires, Guillermo Kraft Ltda.., 1940. p: 116.<\/p>\n<p>12. MOYA, Ismael: Adivinanzas. Buenos Aires, Anaconda, 1955. p.125<\/p>\n<p>13. CERRILLO, Pedro C.: Adivinanzas populares espa\u00f1olas (Estudio y Antolog\u00eda), Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2000. p. 74<\/p>\n<p>14. PEREDA VALD\u00c9S, Ildefonso: Cancionero popular uruguayo, Montevideo, Editorial Florensa y Laf\u00f3n, 1947. p. 97.<\/p>\n<p>15. ANDRICA\u00cdN, Sergio, S\u00c1S\u00c1, Flora Mar\u00edn de y RODR\u00cdGUEZ, Antonio Orlando: Naranja dulce, lim\u00f3n partido. San Jos\u00e9, Costa Rica, UNESCO, 1993. p. 107.<\/p>\n<p>16. ESCRIBANO PUEO, M.L., FUENTES V\u00c1ZQUEZ, T., G\u00d3MEZ-VILLALBA BALLESTEROS, E y ROMERO L\u00d3PEZ, A. Adivinancero granadino de tradici\u00f3n oral, Granada, Universidad de Granada, 1990. p.116.<\/p>\n<p>17. VILLAFUERTE, Carlos. Op. Cit, p. 154<\/p>\n<p>18. VILLAFUERTE, Carlos. Op. Cit. p. 151<\/p>\n<p>19. CIDCLI. Op. Cit. p 11<\/p>\n<p>20. RODRIGUEZ MAR\u00cdN, Francisco: Cantos Populares Espa\u00f1oles, Buenos Aires, Bajel, 1948 (1\u00ba edici\u00f3n espa\u00f1ola: Sevilla, 1882\/3), p. 111.<\/p>\n<p>21. G\u00c1RFER, Jos\u00e9 Luis y FERN\u00c1NDEZ, Concha: Adivinancero Popular Espa\u00f1ol, 2 vol. Madrid, Taurus, 1984. Vol. 1, p. 71<\/p>\n<p>22. JIJENA S\u00c1NCHEZ, Rafael. Don Me\u00f1ique. Buenos Aires, Hachette, 1960. p. 59<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Silveyra Publicado con autorizaci\u00f3n del Servicio de Orientaci\u00f3n de Lectura www.sol-e.com \u201cSi vais para poetas, cuidad vuestro folclore. Porque la verdadera poes\u00eda la hace el pueblo. Entend\u00e1monos: la hace alguien que no sabemos qui\u00e9n es o que, en &hellip; <a href=\"https:\/\/alija.org.ar\/?p=593\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48,44],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/593"}],"collection":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=593"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/593\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":595,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/593\/revisions\/595"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alija.org.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}